Archive for April 18th, 2009

Apply Sunscreen

Saturday, April 18th, 2009 | Author:

Preserve me, O God, for I take refuge in You.  Psalm 16:1 (English text)

Take Refuge – Do you really want God to give you shelter?  Guess what?  Unless you are Jonah, you will have to do something in order for that to happen.  David doesn’t cry out and then sit around waiting for God to show up.  David takes refuge.  The verb is chasah.  If you look at Judges 9:15, you’ll get the idea.  On a hot summer day in Israel, it’s very nice to seek the shade of a tree, but you’ll never feel cool if you stand in the sun asking God to move the tree

David takes refuge.  How does he do that?  We skip right over this verb because we are so anxious to have God’s commitment for our rescue.  But preservation contains obligation.  God preserves because David takes action.  What does David do?  He does what any Hebrew would do.  He aligns his life with God’s instruction book.  Then God protects. 

David may be king, but he is still a citizen of God’s commonwealth.  The constitution of Israel is determined and revealed by God.  No parliament voted in the laws.  God gave them on Sinai.  God obligates Himself to provide, protect and secure Israel.  Israel obligates itself to keep (shamar) God’s instructions.  This covenant has mutual obligations.  Any citizen who seeks preservation and protection must demonstrate fidelity and loyalty to the Sovereign.  Chasah is the same verb used to illustrate this obligation in pagan worship (see Deuteronomy 32:37).  Why should the Lord offer preservation or protection to those who do not take refuge in Him?  They don’t belong to His kingdom.  He is not their Sovereign.  Their cries fall on deaf ears because there is no mutual obligation.  Crying out to God without submission to His constitution is useless and stupid.  It assumes that God is not a king but rather a customer service agent.

We have often made the point that God’s redemptive action on our behalf is completely independent of our effort.  God rescued Israel before He gave them the constitution of their government, in the same way that He rescues us before we align our behavior with His commandments.  We are carried out of bondage in Egypt prior to becoming citizens of His nation.  But once we agree to citizenship, our behavior choices must change.  He is our sovereign Lord and we are expected to act according to His will.  This is not legalism for legalism is always an attempt to earn the favor of the ruling authority.  John tells us that we love Him because he first loved us.  This is not legalism.  It is the recognition that my well-being is most fulfilled in His direction.  This is what it means to take refuge.  I get as close as I can to Him because I need to be preserved.  Amazingly, He is more than willing for me to get as close as I can.  He wants to preserve me.

What a privilege it is for us to draw close to God!  This is certainly not the case with the gods of myths.  They are offended by the human condition, by weakness and by placating behavior.  Imagine, if you can, that the God of all creation actually delights in you and desires your company.  Astounding!  No wonder David was overwhelmed at the thought that God treats us as His children in spite of our insignificance in such a very big universe.

Topical Index:  refuge, chasah, covenant, obedience, well-being, Psalm 16:1

Día 4 – No Todo Es Gracia

Saturday, April 18th, 2009 | Author:

porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; Rom 3:20

Obras – La mayoría de los cristianos cree que la Ley no tiene lugar en el proceso de salvación. solo la gracia la que nos lleva a la unidad con el Padre. Existe poca duda que la acción de Dios hacia nosotros, y no nuestro intento de aplacarle, es el verdadero fundamento de nuestra redención. ¿Pero es ese el final de nuestra historia? ¿Acaso no hay obligación posterior de parte nuestra una vez que Dios nos ha dotado de la restauración a Su compañía?

Versículos como estos podrían ser comprendidos de manera que confirmen que la Ley ya no tiene lugar en la vida del creyente. ¡Nada puede estar más lejos de la verdad! Pablo era judío, en pensamiento y en expresión. Lo que quiere decir en este versículo no entra en conflicto con el resto de la Biblia, y el resto de la Biblia, incluyendo las palabras del Hijo, sigue el camino de Deuteronomio 30:11. Dios nos salva con el propósito que deseemos obedecer Sus mandamientos, no para que los ignoremos. De hecho, nos dice que lo que pide no es demasiado difícil para nosotros. ¡Es lo esperado! Guardar los mandamientos no nos salvarà. La Ley nos guía a la obra salvadora de Jesús. Pero una vez que recibimos la adopción a la familia, estamos obligados, es la expectativa de Dios, que vivamos según los mandamientos de el paterfamilia, Dios el Padre. De hecho, si nuestras acciones no manifiestan evidencia del compromiso y la voluntad de obedecerlo, es posible que nunca hayamos sido adoptados.

La palabra griega aquí es erga. Es “trabajo, tarea, ocupación, empresa.” Pero Pablo no piensa en griego. Pablo piensa en hebreo. Lo que significa es que la observancia mecánica y legalista de la reglas de la religión que tienen como propósito obligar a Dios a hacer lo que solicitamos en una interpretación inútil de la Ley. ¡Él obra, no vida! Si carecemos de un corazón devoto al autor de la Ley, todo cumplimiento es inútil. Dios quiere corazones circuncisos, no manos reguladas. El Cristianismo es una religión de voluntarios, no de reglas para los inscritos. Lo que Pablo quiere decir, desde la perspectiva judía, es que la aplicación legalista de la Ley no justifica a nadie. Tal aplicación es un error. La Ley es un contrato para disfrutar la vida, no una seria de reglas para controlar la conducta. ¡Por eso es que Dios puede tener la expectativa que Sus hijos guarden Sus mandamientos, con gozo!

¿Estoy supuesto a seguir la Ley de Dios? ¡Claro que lo estoy! Dios me redime para que pueda ser parte de SU gran familia de devotos a EL. Y si yo soy devoto a EL, me regocijo en Sus mandamientos. Son una expresión del carácter de nuestro Padre, una expresión que puedo imitar. Ningún seguidor de Cristo ve la Ley como un medio para ganar el favor de Dios, y ningún seguidor de Cristo aparta la Ley como medio de manifestar su devoción al Señor. La Ley me ayuda a comprender la naturaleza del Dios a quien sirvo. La guardo porque le amo. No es un yugo alrededor de mi cuello. Es la libertad en mi corazón.

¿Es la Ley para mí? ¡Puedes apostarlo! Dios me pide que la observe, me da el poder de observarla y se deleita en mí cuando la observo. Guardar la Ley porque le soy devoto es mi manera de decirle, “Gracias, Padre, por rescatarme.”

Category: La Palabra de Hoy  | Tags: ,  | One Comment