Archive for April 25th, 2009

Rearranging Bricks

Saturday, April 25th, 2009 | Author:

“Let us, then, go down and confound their speech there, so that they shall not understand one another’s speech.” Genesis 11:7 (JPS)

Confound – God has a real sense of humor, even when it comes to terribly important events. I would say that God has an Englishman’s sense of humor; that sort of dry wit that often uses word-plays and other linguistic devices to make subtle yet penetrating points. Of course, without reading the text in Hebrew, it is nearly impossible to see just how clever God is. So, let’s take a comment from Nahum Sarna’s treatment of this verse and just enjoy the marvelous God we serve. Besides, yesterday’s discussion of Greek dualism was heavy and we need a good laugh. J

This story, so famous in its misapprehension, is filled with Mesopotamian imagery. The construction of towers was a common practice in ancient Mesopotamia. Rulers often built these as monuments to their names, not unlike our practice today of naming buildings after famous people. Most of these towers, called ziggurats, carried religious implications because it was a common belief that one could enter into the realm of the gods by ascending to the heavens. The Genesis text reflects all this, even in the description of the building materials – bricks – which were not common in ancient Israel. In fact, this story is all about bricks because it is the human arrogance of brick-building that lies behind the description here. In ancient Mesopotamia, the discovery of kiln-fired bricks was considered an act of the gods passed down to men. So, in at least one sense, bricks were a direct tie between human beings and the gods.

The Hebrew verb for “confound” is navlah. It comes from the verbal stem b-l-l (as you know, most Hebrew verbs are formed for stems of three consonants). This is the basis of the humor. Sarna comments:

“It can hardly be coincidental that navlah, a unique form of the Hebrew stem b-l-l, “to confuse,” is a disarrangement of levenah, “brick,” the order of the first three consonants being reversed.”

What’s the joke? God turns the bricks inside-out. He rearranges Mesopotamian divine connections by disarranging the building material. Now bricks no longer reach to the gods. They simply act as God’s messengers to demonstrate the foolishness of human arrogance. Following the flood, God instructed human beings to “fill the earth.” The ziggurat was an attempt to do just the opposite. It was a symbol of collection in one place, a tower that could be seen from miles away in order to call people to a single location. The ziggurat was a human construction in direct disobedience to the will of God. So, He undid it.

Now that you know the historical background and the linguistic artistry, you can enjoy the application. The pride of Man will always result in the undoing of God, but more often than not, all that is needed to erase Man’s arrogance is a tiny rearrangement of the inside. Right?

Topical Index: ziggurat, confound, navlah, brick, Genesis 7:11, tower of Babel

Día 11 – Símbolo de Estatus

Saturday, April 25th, 2009 | Author:

Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: MAS EL JUSTO POR LA FE VIVIRÁ. (Romanos 1:17 LBLA)

Justo – En su libro El Escritor de Cartas, Tim Hegg hace un punto importante sobre la comprensión de Pablo sobre la justicia después de su encuentro con Cristo. Como fariseo, Pablo consideraba la justicia como el marcador identificador de los elegidos de Dios. Como creía que la elección era tema de heredad étnica, pensaba que todos aquellos capaces de trazar su linaje hasta Abraham eran considerados y marcados como justos ante Dios. La salvación de los judíos estaba basada en la fe de Abraham. Esta marca de justicia al final se aplicó sólo a quienes descendían de Abraham.

Entonces sucedió algo. Pablo se encontró con el Cristo vivo. Su teología fue alterada dramáticamente. Vio la luz. La justicia no era un símbolo de estatus étnico. Era un símbolo de estatus espiritual.  Indicaba el estado que el Dios justo imputaba a quienes confiasen en El. Así que como resumen de todo lo que Pablo sabe sobre la fe, cita Habacuc 2:4. Pero no lo cita de manera en que usualmente lo percibimos en ésta traducción del versículo.

El hebreo de Habacuc debería leer, “Es en la base de la fe que vive el justo.” En otras palabras, quién confía en Dios manifiesta justicia. Eso es lo quiere decir ser justo. Sobre a base de ésta confianza, esa persona vivirá.  Eso significa que la confianza produce la clase de persona que persevera.  La justicia no es algo que procuro mientras coloco mi confianza en Dios. Dios me considera justo y por eso tengo fe en El. Como resultado, vivo mi vida basado en esa fe y esa es la demostración de justicia. Dice Hegg, “para Pablo, las palabras “justo” o “justicia”… no sólo describen una idea o ideal (como lo haría el griego) sino mas bien el carácter de santidad dentro de los confines de la relación – en éste caso, la relación del pecador con Dios así como la del hombre…Entrar al pacto (el cual adscribe el estatus de justo) también provoca la capacitación de vivir dentro de las guías de ese pacto- ´vivir sensatamente, justamente y de manera santa en la era presente.´”

Dios hace justos a los pecadores. Al hacerlo, capacita a los hombres y mujeres a vivir la demostración de esa justicia guardando Sus instrucciones de pacto. Eso significa que Habacuc no dice, “Es en la base de mi fe que recibo justicia.” El dice, “Aquellos marcados como justos son preservados en base a la fe (confianza).” En otras palabras, aquellos que van hacia adelante después que Dios los ha escogido, viven según la fe que han colocado en Dios. Son miembros del pacto de gracia, y ese pacto afecta cada pensamiento, decisión y acción que toman en el mundo. La gracia los domina, los satura y los infunde hasta que no tienen otra manera de existir en el mundo. No ganaron esa gracia. No vino de la herencia ni de sus esfuerzos personales, pero una vez que llegó, lo cambió todo dentro de ellos y sobre ellos. Y ahora no pueden vivir sin ella. Han sido marcados como justos y ahora viven justamente. Los dos van mano a mano.

Quizás nunca sabremos por qué nos escogió Dios. Lo único que sabemos es que fuimos confrontados, humillados y despojados. El nos escogió y nos sometió a Él. De ese momento en adelante, nuestras vidas exhibieron la llenura de la gracia, el cual tuvo como resultado de un proceso de exhibir justicia.

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