Archive for August 17th, 2009

Getting It Done

Monday, August 17th, 2009 | Author:

who executes judgment for the oppressed; who gives food to the hungry. Psalm 146:7

Executes – Do we really believe God takes care of things for the oppressed? If we knew the Hebrew verb here (‘asah) is a verb that usually means a deliberate action with distinct purpose, would that change our expectations about God’s intervention? Perhaps it would be helpful to realize the oppressed in this verse are not the poor, the downtrodden or the wretched of the earth. In this verse, the root word is ‘ashaq. It means those who have been cheated or exploited or extorted. These people have been defrauded or abused, usually because someone in power took advantage of them. Do you know people who could be described as ‘ashooqim? I certainly do. Pensioners, investors, buyers, mortgage holders, lenders – the list is long. The psalmist tells us that God Himself will bring judgment upon the reprobates responsible for such abuse.

Do you believe that? Do you believe God will take deliberate action for the purpose of bringing judgment on those who defraud others? Of course, that doesn’t mean God will strike down the abusers with lightning bolts. But it does mean God will not allow them to act without consequence. David suggests God’s judgment is one reason why I can hope to God. God is not passive or impassible. He hears my cry and feels my anguish – and He does something about it. I move toward Him in prayer and outcry. He moves toward me in justice and mercy. Those who think they are getting away with it will encounter the God who protects and vindicates the righteous.

But do you really believe this?

It’s so easy to think I have to create my own lightning bolts to rectify things. It’s so easy to discount the invisible God. It’s so easy to take on the operation of judgment myself – “to get even.” The expression itself is Greek. “To get even” implies to set the balance back to zero, to make someone else carry the appropriate weight. But God doesn’t make things “even.” He makes things holy. Perhaps we need to reflect on the difference. Holiness doesn’t always imply a return to the previous distribution, but it always implies redeeming action that glorifies God. Is that what we are looking for?

I believe God executes justice. I believe fraud is a sin (it is, after all, a lie). I believe God is glorified when I take redemptive action on behalf of the oppressed. But I don’t know precisely what that means until I run to Him for guidance. And that implies movement over and over and over again until I meet Him on the road.

Let the journey to righteousness begin, Lord.

Topical Index: executes, oppressed, ‘asah, ‘ashaq, defraud, judgment, Psalm 146:7

Decretos Horripilantes

Monday, August 17th, 2009 | Author:

15 de agosto ‘También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir; Ezequiel 20:25


Estatutos que no eran buenos – Bevard Childs, profesor de teología bíblica en Harvard, dice que este versículo es un ejemplo es “la señal más clara del quebrantamiento del pacto del Antiguo Testamento…una vez dado como fuente de gozo ilimitado [mas ahora] una carga y el medio de la destrucción de la nación.”[1] Si esto fuese cierto, todos lo que creyeron en el valor eterno de la Tora ciertamente estaban perdidos. ¿Acaso Dios les dio reglas que los destruirían? ¿Debemos abandonar la Tora puesto que Dios la convirtió en el medio de la perdida de la vida?

El comentario de Daniel Block sobre Ezequiel[2] trata este difícil pasaje de frente. Hace el punto crucial sobre un cambio en una palabra en particular. Cuando Ezequiel habla de las instrucciones normativas de Dios para la vida, el utiliza la palabra huqqot (plural femenino). Pero aquí, en este difícil versículo, utiliza la palabra huqquim (masculino). NO es lo que esperamos y por lo tanto,  nos dice que Ezequiel utiliza una variación de la expresión normal que posee un matiz especial. En la traducción, la palabra raíz hoq se ve igual en las dos variaciones. El plural (huqqot) describe la tora de Dios. Lo encontramos en Éxodo, Números, Levítico, Jueces, y los profetas. Huqqots son buenos. Dan vida. Son señales de pacto con Moisés y el pueblo. Pablo nos dice que huqqots son una expresión de la bondad de Dios, dadas para nuestro bienestar.

Pero aparentemente huqqim son algo completamente diferente. Solo que jamás veríamos la diferencia en toda esa traducción. Como Ezequiel no escribe historia, no intenta describir los eventos precedentes a la dada de la Tora. Ezequiel se afana por los resultados de hoy de la desobediencia. Utiliza estrategias verbales para saltar de la intención beneficiosa de la Tora a las consecuencias desastrosas del rechazo de la Tora. En otras palabras, el resultado fue que el huqqot que Dios dio se ha convertido en huqquim en las vidas de las personas. Las personas han convertido aquello que da vida en algo que produce muerte.  Pero Dios utilizará aun éste cambio para provocar Sus propósitos.

Aquí hay dos lecciones importantes. La primera es exegética. ¡Profundiza! La superficie de nuestro texto algunas veces no es el mensaje del texto. Con frecuencia Dios habla (y piensa) cosas que no podemos anticipar. Para conocerle a Él y a Su voluntad, debemos buscar.

La segunda lección es conductual. La benignidad de la Tora se puede convertir en un espectro de muerte si la rechazamos. La vida y la muerte están adheridas a la misma instrucción. Nuestro rechazo a la dirección de Dios nos separa de la bendición y nos empuja hacia la maldición, corporativa e individualmente. Dios es paciente. El estaba con Israel y está con nosotros. Pero no engañes. No permitas que huqqot se convierta en huqquim en tu vida.

Ley, reglas, bendición, maldición, huqquim, huqqot, Ezequiel 20:25


[1] B. Childs, Teología Bíblica del Antiguo y Nuevo Testamento, p. 537.

[2] D. Block, Ezequiel (2 volúmenes), NICOT, ver Volumen 1, pp. 635-641

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