Quién Da La Orden/ Quién La Recibe


Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; Génesis 1:26

A Nuestra Imagen – ¿Qué significa el relato de Génesis cuando dice que los seres humanos fueron hechos a la imagen de Dios? La pregunta ciertamente ha permanecido al frente de innumerables tratados teológicos. A través de los siglos, la Iglesia ha entretenido grandes debates sobre qué cosa está y no está incluida en la idea que de alguna manera portamos la imagen de Dios. Sería imposible revisar todo el material sobre ésta idea, pero obviamente es crítica para nuestra comprensión de quién somos. Sabemos que la apreciación hebraica no avala la idea griega de que todo ser humano contiene un poco de chispa divina. Sabemos que la apreciación hebraica también radica lejos de la idea que los seres humanos somos meras extensiones del reino animal. Pero no hemos concretado el tema de exactamente cómo nos relacionamos a la imagen de Dios. Así que la puerta se abre para un vistazo más.

¿Qué nos dice el pictógrafo para la palabra “imagen”? la palabra hebrea es tselem. En éste texto, la palabra es be-tsalmenoo. El prefijo be es la preposición “dentro.” El sufijo noo es en pronombre “nuestro.”  La raíz consiste de tres consonantes: Tsadik-Lamed-Mem. Estas tres consonantes nos proporcionan la imagen, “el deseo o necesidad (gancho) de controlar o tener autoridad sobre el caos.” Eso parece lógico.  Si Génesis es alguna cosa, es la proclamación de la autoridad de Dios sobre el caos. Génesis anuncia el Dios de orden, el Dios que provee organización y propósito a las profundidades y quién conquista lo desordenado y vacio (Génesis 1:2). Si los seres humanos tenemos esto en común con el Creador, también están diseñados para proveer orden al caos y ejercer autoridad sobre las estructuras. Representamos el carácter divino cuando provocamos que viva el orden bajo el estandarte de la actividad creativa de Dios. Nuestra autoridad es derivativa. Depende en la autoridad soberana de Dios. Pero aun sigue siendo autoridad. Siempre y cuando actuemos como Sus agentes, exhibimos Su imagen.

¿Comprendiste eso? La imagen de Dios no es un elemento estático en el ser humano. Es la actividad dinámica del ser humano. Porto la imagen de Dios como el hacedor de orden cuando actúo como el tomador de orden. Lo que constituye la imagen es la acción dentro de la relación.  Con esto en mente podemos comprender el comentario de Pablo en Romanos 1 y la traducción de Onkelos de Génesis 1. La imagen de Dios es un verbo, igual que Dios es un verbo.

Esta investigación contiene más de un nivel. “En Nuestra imagen” no es tselem. Es be-tsalmenoo. La raíz no cambia, pero cambia la estructura de la palabra. Cuando agregamos Bet y Nun, la imagen se expande. Ahora “desear control sobre el caos” se convierte en “la casa del deseo de controlar el caos en la vida.” En otras palabras, ser en la imagen de Dios está limitado a los límites establecidos por el Creador. Portamos Su imagen – el ejercicio dinámico de autoridad – dentro de la casa de vida que El provee.

Esto nos deja con una sola pregunta: ¿Quién somos cuando no ejercemos nuestra autoridad dentro de la casa de vida de Dios? Por lo menos esto queda claro. Lo que seamos, no somos portadores de la imagen de Dios. Su imagen fluye dentro de los límites. Nuestras acciones fuera de esos límites nos hacen algo que no es humano. Los humanos son los que ministran dentro de la casa.

Imagen, tselem, be-tsalmenoo, limites, Génesis 1:26

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