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Decretos Horripilantes

Monday, August 17th, 2009 | Author:

15 de agosto ‘También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir; Ezequiel 20:25


Estatutos que no eran buenos – Bevard Childs, profesor de teología bíblica en Harvard, dice que este versículo es un ejemplo es “la señal más clara del quebrantamiento del pacto del Antiguo Testamento…una vez dado como fuente de gozo ilimitado [mas ahora] una carga y el medio de la destrucción de la nación.”[1] Si esto fuese cierto, todos lo que creyeron en el valor eterno de la Tora ciertamente estaban perdidos. ¿Acaso Dios les dio reglas que los destruirían? ¿Debemos abandonar la Tora puesto que Dios la convirtió en el medio de la perdida de la vida?

El comentario de Daniel Block sobre Ezequiel[2] trata este difícil pasaje de frente. Hace el punto crucial sobre un cambio en una palabra en particular. Cuando Ezequiel habla de las instrucciones normativas de Dios para la vida, el utiliza la palabra huqqot (plural femenino). Pero aquí, en este difícil versículo, utiliza la palabra huqquim (masculino). NO es lo que esperamos y por lo tanto,  nos dice que Ezequiel utiliza una variación de la expresión normal que posee un matiz especial. En la traducción, la palabra raíz hoq se ve igual en las dos variaciones. El plural (huqqot) describe la tora de Dios. Lo encontramos en Éxodo, Números, Levítico, Jueces, y los profetas. Huqqots son buenos. Dan vida. Son señales de pacto con Moisés y el pueblo. Pablo nos dice que huqqots son una expresión de la bondad de Dios, dadas para nuestro bienestar.

Pero aparentemente huqqim son algo completamente diferente. Solo que jamás veríamos la diferencia en toda esa traducción. Como Ezequiel no escribe historia, no intenta describir los eventos precedentes a la dada de la Tora. Ezequiel se afana por los resultados de hoy de la desobediencia. Utiliza estrategias verbales para saltar de la intención beneficiosa de la Tora a las consecuencias desastrosas del rechazo de la Tora. En otras palabras, el resultado fue que el huqqot que Dios dio se ha convertido en huqquim en las vidas de las personas. Las personas han convertido aquello que da vida en algo que produce muerte.  Pero Dios utilizará aun éste cambio para provocar Sus propósitos.

Aquí hay dos lecciones importantes. La primera es exegética. ¡Profundiza! La superficie de nuestro texto algunas veces no es el mensaje del texto. Con frecuencia Dios habla (y piensa) cosas que no podemos anticipar. Para conocerle a Él y a Su voluntad, debemos buscar.

La segunda lección es conductual. La benignidad de la Tora se puede convertir en un espectro de muerte si la rechazamos. La vida y la muerte están adheridas a la misma instrucción. Nuestro rechazo a la dirección de Dios nos separa de la bendición y nos empuja hacia la maldición, corporativa e individualmente. Dios es paciente. El estaba con Israel y está con nosotros. Pero no engañes. No permitas que huqqot se convierta en huqquim en tu vida.

Ley, reglas, bendición, maldición, huqquim, huqqot, Ezequiel 20:25


[1] B. Childs, Teología Bíblica del Antiguo y Nuevo Testamento, p. 537.

[2] D. Block, Ezequiel (2 volúmenes), NICOT, ver Volumen 1, pp. 635-641

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La Mayor Necesidad

Tuesday, August 11th, 2009 | Author:

Agosto 11 “ ¿Cuando te vimos hambriento…? Mateo 25:37

La Mayor Necesidad

Hambriento- Ah, pero Jesús no dijo que le vimos hambriento. Veras, la palabra aquí es peinao, no limos. La palabra griega peinao significa estar en necesidad de alimento regular mientras que limos significa falta fatal de sostenimiento. La diferencia de la aplicación es importante. Muy a menudo pensamos que la justicia está asociada con alivio de hambruna. Pensamos que Jesús comentó a cerca del limos, diciéndonos que aquellos que ayudan a las víctimas de desastres están cumpliendo con el estándar del cual Él hablaba en esta parábola. Pensamos que al verle a Él hambriento es ver a las masas hambrientas del mundo y enviándoles nuestras ayuda. Estamos equivocados.

La parábola de Jesús sugiere que lo que es importante aquí no es al alivio a la hambruna sino al alimento cotidiano. Lo que Él dice es que cuando proveemos el pan diario de alguien más, estamos demostrando el carácter del Reino. No tenemos que esperar que surja el desastre. Sólo necesitamos ver que alguien esté en necesidad. No necesitan estar hambrientos. Sólo tienen que tener hambre.

Por supuesto, peinao cubre un rango amplio que sólo tener hambre de comida. En realidad significa un deseo ávido por algo que es necesario para vivir. De manera más importante, en el Antiguo Testamento el entorno peinao sugiere hambre persistente. Es la necesidad diaria de esos elementos que dan vida. ¿Cuáles son esas necesidades diarias? Bueno, podríamos iniciar con unas obvias- de nuestra perspectiva. La comida y el techo son los primeros de la lista. Pero la Biblia no inicia aquí. Si, por supuesto, la vida requiere comida y techo, ¡pero la prioridad bíblica es paz con Dios por sobre todas las cosas! Deuteronomio 28:47 lo deja bien claro. Rechazo de parte de Dios trae resultados terribles que atentan contra la vida. Ningún esfuerzo humano por proveer las necesidades de la vida va a tener éxito al final si no están en paz con Dios. Nuestra percepción de lo que es necesario está nublado por la influencia del yetzer ha´ra. Lo que debemos de ver es que el primer mandamiento es el más importante, no por propósitos religiosos sino para la vida en sí.

De manera que, ¿qué necesitamos en la vida? Necesitamos a Dios en nuestra vida. Con eso en lugar, todo lo demás es un goce de Sus bendiciones. ¿Cómo es que Jesús puede decir que los hambrientos son benditos? Sólo porque en Su mente, la persistente necesidad de Dios con lleva directamente a la sumisión hacia la voluntad de Dios- y la garantía de la provisión de Dios. Sólo aquellos que tienen un deseo ávido por justicia del Señor serán saciados al final. Su hambre persistente para Él les traerá una vida de plenitud. Por supuesto que eso no significa una vida de cumplimiento de deseos del yetzer ha´ra. Significa que Dios pone Su deseo en nuestros corazones y luego procede a hacerlo cumplirse en las vidas que vivimos.

¿Conoce usted a alguien que está hambriento, que tiene un ávido, deseo cotidiano de la paz del Señor? Ese deseo puede surgir en la necesidad de comida, techo, trabajo, pero ese no será el final de la historia. Ni será el final de suplir esa necesidad. Cuando alimentas a alguien que tiene el deseo persistente, nunca es un evento de una sola vez.

“¿Cuándo te vimos hambriento?” Cada día que confrontas a alguien que necesitaba saber que Dios es bueno, todo el tiempo.

Índice de Tema: hambre, peinao, limos, pan diario, bendición, Mateo 25:37