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Maslow Bíblico

Monday, November 16th, 2009 | Author:


Me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío; tu Tora está dentro de mi corazón. Salmos 40:8

Deleito – el hebreo posee más de una palabra para placer y deleite. Cada vez que encontramos más de una palabra para el mismo concepto, enfrentamos el reto de descubrir las diferencias. Así como existen muchas palabras para oración, cada una provee un matiz sutil en el pensamiento hebreo, así son los diferentes matices de significado entre nehmad y hafets (la h es el sonido gutural como “ach”). Nehmad representa “placentero” como abrir la puerta en el muro que separa el caos de la vida. Se asocia con el Jardín, la preserva privada de Dios. Hafets manifiesta una imagen diferente. Siempre existe el muro (Chet) pero ahora está conectado con una palabra (boca, hablando – la letra Pey) y el deseo (atrapar, gancho – la letra Tsadik). Mientras el placer es abrir la puerta que nos lleva dentro del muro del camino de Dios hacia la vida, el deleite es el deseo de desenredar (separar) la palabra. ¿Comprendiste? Cuando el salmista dice “yo me deleito en Tu Tora,” hace un juego de palabras con los dos significados. Es equivalente a decir, “yo deseo desenredar (separar) la palabra de Tus palabras sobre las instrucciones de la vida”  y es el análisis gramatical correcto de las palabras del Señor.

¿Te recuerda esto de un comentario en el Ketuvim Netzarim (Nuevo Testamento)?  ¿No dice Sha´ul, “…dividiendo correctamente la palabra”? en el pensamiento hebreo, ¡eso es el deleite! Un aspecto del placer es el gozo que emana la comprensión de las profundidades de las palabras de Dios. ¿Y por que es importante esto? Porque, como lo dijo una vez otro gran comentarista, “No sólo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que procede de la boca de Dios.” ¿Cuántas imágenes pictográficas asociadas con el deleite están atrapadas dentro de la declaración de Yeshua?

Lingüísticamente, hafets es un verbo sobre acción y circunstancias. Nos percatamos que fue utilizada para describir el amor entre Jonatán y David, las circunstancias de la elección de Ester como reina, la sexualidad intima de los amantes en Cantar de Cantares, y la dedicación plena y de todo corazón del rey a la voluntad de Dios. Pero particularmente en los salmos, hafets expresa una jerarquía de deseo con consecuencias inmediatas y prácticas.

Maslow sugirió que los seres humanos son dirigidos por una jerarquía de necesidades. En la base de ésta pirámide de necesidades están las necesidades físicas como respirar, comer, dormir y sexo. Por cuánto ascendemos en la pirámide, pasamos por la seguridad, la comunidad y la estima hasta que llegamos a la cima con la auto-actualización. Es difícil negar el análisis de Maslow, excepto para señalar que está plenamente basada en un modelo griego de la existencia humana. En otras palabras, presupone que la vida se trata de nosotros. Estar plenamente vivo es estar auto-actualizado.

Pero ésta no es la perspectiva de David. La jerarquía de David se basa en hafets y en la cima de la pirámide está el deleite sólo en Dios Mismo. “¿A quién tengo en los cielos, si no a Ti? Y además de Ti, no deseo nada en el mundo.” (Salmo 73:25. Conocer a Dios es conocer las profundidades (y las distinciones) de Su auto-revelación dentro de Sus palabras. Hafets me empuja hacia la única fuente de verdadera satisfacción y del verdadero significado de la auto-actualización: conocerle a Él. Ah, y dicho sea de paso, ¿no creen que eso también suena a Sha´ul? (Filipenses 3:10)

¿Acaso significa esto que hafets es meditación mística? ¡Claro que no! Esto es hebreo y en el hebreo toda exanimación de la Palabra de Dios lleva directamente a la acción. Así que hafets también se utiliza para describir el comportamiento tangible que expresa deleite en Dios. Estos son los hechos concretos de generosidad con el pobre, observancia de la Tora y la adoración en comunidad. En otras palabras, el deleite es caminar en el camino y saber por qué lo hacemos.

Podrías considerar lo que te deleita hoy. SI piensas como hebreo, tu respuesta estará muy lejos de Maslow.

Deleite, placer, hafets, Maslow, Salmos 40:8

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Desperado

Sunday, November 15th, 2009 | Author:

Y el SEÑOR Dios hizo brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer Génesis 2:9

Agradable – Cuando visité el Museo del Prado en Madrid vi la pintura de Titian sobre Adán y Eva en el Jardín. Puedes verlo allí. Notarás que Titian no representa al tentador como serpiente. Quizás fue más cuidadoso con el texto de lo que somos nosotros. Esta “serpiente” es mucho más como algo humano que reptil, como lo sugiere el texto. Nuestra mitología sobre la anécdota de Génesis necesita seriamente una corrección. Esta corrección debe incluir una reconsideración de los arboles.

Cuando piensas en el árbol en ´eden (el lugar del placer),  ¿piensas en una topografía prístina repleta de vegetación, flores, animales dóciles y árboles frutales? Esa parece ser la imagen generalizada de la mayoría de las representaciones pictóricas de esta historia. Pero considera la audiencia original y el contexto geográfico de éste relato. ¿Acaso los hijos de Israel, quienes recién habían dejado Egipto,  pensarían en suaves colinas verdes, bosques frondosos, y copos de flores tupidos con pájaros de todos colores? ¿Cómo podrían imaginarse eso? Vivian en una expansión semi árida. No sabían nada de loros, orquídeas, manzanas ni bananos. Su imagen mental  del jardín tuvo que basarse en su propia experiencia, no en las imágenes de los artistas europeos del siglo 16.  Así que ¿de dónde salió la idea del jardín? ¿Y cómo lo imaginaron ellos?

La mayoría de los eruditos nos dice que la idea del paraíso se origina de las preservas reales. Los reyes coleccionaban animales y plantas y las guardaban en preservas amuralladas, las versiones antiguas de zoológicos y jardines botánicos. Salomón lo menciona en Eclesiastés. Pero la versión de Dios no es solo una colección. La versión de Dios agrega algo. Dios agrega una puerta.

La palabra hebrea traducida como “agradable” es nechmad. Es la raíz chamad más el consonante Nun de prefijo.  La estructura es N-CH-M-D.  La raíz cubre un amplio rango de actos de deseo. Puede significar lujuria, codiciar algo, tomar placer o deleitarse en.  Obviamente, ambos deseos buenos y malos se cubren en esta misma raíz verbal. Es por eso que la palabra se utiliza aquí y en el Decimo Mandamiento (“no codiciarás – chamad). Mira la estructura de consonantes. Nun es vida. Chet es el cerco (lo que separa). Mem es caos. Dalet es la puerta o camino. Así que ¿Qué es lo placentero? Es la puerta en la cerca que separa el caos de la vida.

“Desperado, ¿Por qué no razonas? sal de tus cercos, abra la puerta.” Lo que Dios ha provisto dentro de Su preserva amurallada son todas las puertas que separan el caos de la vida. El nos ha invitado a consumir; a utilizar la fuerza para controlar lo que se permite bajo Su señal y firma. ¿Qué es agradable desde la perspectiva de Dios? Es abrir la puerta que lleva a la vida. Es estar en la voluntad del Padre. Es conocer Sus bendiciones y SU bondad. Es vivir en Su preserva, junto con EL.

“Sino que en la Tora del SEÑOR está su deleite, y en su Tora medita de día y de noche” Salmos 1:2

“me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío; tu Tora está dentro de mi corazón.” Salmos 40:8

Agradable, deleite, chamad, jardín, Génesis 2:9

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Doble Placer

Thursday, November 12th, 2009 | Author:


Y plantó el SEÑOR Dios un huerto hacia el oriente, en Edén; Génesis 2:8

Edén – Cuando Rousseau terminó la remodelación del Jardín del Edén, todos creímos que esta palabra hebrea se refería al paraíso tropical repleto de plantas exóticas y deleites eróticos. Es hora de dejar atrás esas imágenes y que veamos la realidad del juego de palabras dentro de éste versículo. Lo que descubriremos podría cambiar tu perspectiva del placer.

Un poco de trabajo detectivesco nos muestra que ´eden es una palabra poco usual. Como sabes, en hebreo la mayoría de los sustantivos poseen género. Así como el francés, castellano y latín, los sustantivos son femeninos o masculinos. Con frecuencia esta característica de género parece completamente independiente del objeto al cual hace referencia. Por ejemplo, una cosecha plena es femenino pero un ángel es masculino (si, es correcto, no existen ángeles femeninas rubias, ni siquiera para Charlie). Esta característica produce algunos atisbos extraños (pero importantes). Por ejemplo, la palabra que describe al Hombre (adam – masculino) como “ser viviente” son ambas sustantivos femeninos (nefesh hayah). Pero ´eden es realmente extraño. Es femenina y masculino. En el Salmo 36:8, ´eden es masculino. Pero en Génesis 18:2, ´eden es un sustantivo femenino que describe el deleite sexual intimo. Claro que ´eden también es el nombre de un lugar. Así que cuando leemos este texto en hebreo, una hueste de imágenes inunda la mente. Los dones buenos de Dios, el placer sexual, el lujo y el embarazo están todas incluidas en una palabra para la ubicación de este Jardín. Aparentemente el idioma hebreo define el placer en categorías mucho más amplias que nuestra imaginación usual sobre el Edén.

Aquí hay algo que debemos notar. Edén no fue creado por Disney o MGM o por la comisión de zonificación de Las Vegas. El Edén es el lugar de placer de Dios. En otras palabras, el Hombre no decide cual será el placer de su vida. Dios coloca al Hombre en el lugar del placer de Dios. Dios dice al Hombre lo que es el placer – y lo que no es. El pictógrafo refuerza el punto. Ayin-Dalet-Nun  es la imagen de “experimentar la puerta a la vida.” Dios define el placer como lo que da vida al hombre. Y claro, Dios, el autor de la vida, define lo que es la vida.

Esta asunción escondida es de importancia vital para nosotros. ¿Qué sucede cuando decidimos definir el placer en nuestros propios términos? Tomamos el lugar de Dios. Actuamos como si somos la fuente de vida. Escogemos el placer basándonos en lo que nos satisface, lo que nos parece bueno, lo que encontramos deleitable. Pero no somos Dios. La vida no nos pertenece. No somos más que criaturas frágiles completamente dependientes en Su gracia para nuestra respiración y nuestro pan. ¿Quién somos para decidir que pertenece dentro del jardín? Eden es el ámbito y diseño de Dios.  Cada vez que escogemos definir el placer en función de nuestra propia estimación de lo bueno, comemos del árbol que provoca caos, destrucción y muerte. Desde la perspectiva bíblica, no soy libre para decidir la naturaleza del placer. Dios lo decide por mí. Es por eso que sembró el jardín en el ´eden.

¡Cuán desesperadamente necesitamos aprender la lección de este pequeño juego de palabras hebreas! En una cultura que aboga por redefinir el placer con cada estimulo novedoso, ya no comprendemos el Edén de Dios ni somos capaces de encontrarlo dentro de los dioses pequeños de nuestra propia creación. La búsqueda del placer solo nos aleja de la verdad. No necesito perseguir lo que Dios ya me ha dado. Solo necesito obedecer – y dejar que Su diseño se convierta en mi deleite, otra vez.

Edén, ´eden, placer, deleite, sexo, Génesis 2:8

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Visión Correctiva

Friday, May 22nd, 2009 | Author:

Tú le has dado el deseo de su corazón, y no le has negado la petición de sus labios. (Selah) Salmo 21:2


Deseo de su corazón – ¿En verdad quiso decir David que Dios le concedía todo lo que deseaba? ¿Es cierto que cuando obedecemos Dios nos concederá todos nuestros anhelos? ¿Será que sólo tenemos que “decirlo y exigirlo”?

En el grupo de estudio de Salmos al que asisto, una de las mujeres señaló que cuando sacamos este versículo del contexto de una vida dedicada a los propósitos de Dios, cambiamos todo su significado. La respuesta corta a la pregunta, “¿En verdad quiso decir David que Dios le concedía todo lo que deseaba?” Es “SI.” Dios nos da lo que más anhela nuestro corazón.  Pero si estamos completamente comprometidos a Su servicio y vivimos según Sus instrucciones, entonces vivimos la transformación de nuestros deseos. Se alteran para reflejar los propósitos de Dios. Entonces, cuando Dios nos da lo que deseamos (el cumplimiento de Sus propósitos para Su gloria), no existe ni la más mínima discrepancia entre lo que deseo y lo que Dios quiere que tengamos. Entonces podemos decir, “El me dio todo lo que deseaba.”

Si tomas éste versículo fuera del contexto de la sumisión y la obediencia, entonces es lo mismo que darle a Dios tu lista de navidad, puesto que no es más que un San Nicolás pagano.

Aquí la palabra hebrea es ta´awah. Describe algo que es atractivo y deleitoso. Salomón diría que es un deleite a sus ojos. Claro que existen muchas cosas en éste mundo que deleitan los ojos. La Biblia utiliza esta palabra para describir la tierra fértil, cosechas abundantes y tesoros. La Biblia declara que los justificados verán la concesión de sus deseos (Proverbios 10:24). Así que la pregunta no es sobre la voluntad o capacidad de Dios de cumplir nuestros deseos. ¡La pregunta es sobre lo que nosotros vemos! ¿Qué cosa deleita nuestros ojos?

Ahora hemos llegado al corazón del tema. Pablo, el buen rabino que es, comenta sobre este problema. Nos dice que debemos perseguir solo cosas buenas – esas cosas que son los deleites máximos de la vida. ¿Cuáles son? ¿Qué tal amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio? (Gálatas 5:22).

Dicho sea de paso, la palabra hebrea ta´awah tiene un homófono (una palabra que suena igual y se escribe igual pero tiene significado diferente). Palabras así son muy comunes en el hebreo puesto que es un idioma solo de consonantes. Así que la combinación T-A-W-H también sucede en otra palabra, una palabra que significa “frontera externa.” Se usa en Génesis 49:26 para describir la frontera más lejana de la tierra. Está en el lugar donde termina mi visión. Eso es interesante. Aparentemente, ta´awah podría interpretarse como el final de mi visión. Lo que encuentro dentro de las fronteras es un deleite para Dios y un deseo para mí. Pero también existen otras cosas. Están fuera de las fronteras – y allí deberán permanecer. Fuera de mi vista. Fuera de mi mente.

¿Qué ves dentro de tu frontera que te deleita a ti y a Dios?

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