Pagaré

Así que, nosotros los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no agradarnos a nosotros mismos. Romanos 15:1

Pagaré

Debemos – Este versículo no es justo. Si mi caminar espiritual es más profundo y de más confianza que el tuyo, por qué tengo que modificar mi conducta para que no te sientas perturbado o molesto. A fin de cuentas, tú eres quién aun no ha crecido. ¿Por qué habría de cambiar yo solo porque tú no ves la luz? La “sugerencia” de Pablo apesta. Es la peor clase de tolerancia – aceptar los estándares del denominador común mínimo. ¿Para qué presionar hacia una relación más profunda y de mayor fiabilidad con Dios si al final tendremos que acomodarnos a las normas de los ignaros?

De hecho, es aun peor. Pablo coloca la palabra opheilo al inicio de la oración.  Eso quiere decir que toma el énfasis. ¿Qué significa ésta palabra? Bien, tiene que ver con deudas. Pablo no nos sugiere que nos llevemos bien. Dice que nosotros los fuertes tenemos que pagar una deuda a los débiles. ¡Les debemos! Es nuestra obligación comportarnos de manera en que no se ofendan.

¡¿Cómo?! ¿Acaso Pablo nos quiere decir que debemos ser “tolerantes” con personas que no ven la luz de Cristo? ¿Debo ser “amable” con los pecadores intencionales? ¿Acaso solo debo sonreír y fingir que todo está bien cuando confronto conducta que Dios considera aberrante? ¡Claro que no! Pecado es pecado. No puede ser condonado, aceptado o animado. Pero Pablo no le escribe a los paganos. Les escribe a creyentes sobre creyentes. Le escribe a aquellos dentro del Cuerpo que están en desacuerdo sobre cómo se debe vivir. En ese caso, dice Pablo, aquellos que comprenden la libertad que viene de una vida de gracia y una obediencia para el servicio pronto descubrirán que no todos lo vemos de la misma manera. Es la obligación de quienes ven profundamente dentro del carácter de Dios resistir presionar el tema. Es la obligación de aquellos más cerca de Su majestad cargar a cargar a sus hermanos y hermanas sin quejarse ni sermonearlos. No somos responsables del cambio de corazón de otros. Somos responsables de amarlos de tal manera que descubran el toque, la voz y cuidado del Mesías en nosotros. Dudo mucho que el tiempo que el Mesías dedicó  a los enfermos, los pobres y los abusados fue con el propósito de “educarlos.”

Piensa e