Archive for September 6th, 2009
A Picture A Day
As Greek As It Gets
Be diligent to present yourself approved to God as a workman who does not need to be ashamed, handling accurately the word of truth. 2 Timothy 2:15
Handling Accurately – Some days I just want to throw up my hands in frustration. Here’s a perfectly good Hebrew instruction, but when it gets translated, it takes on a completely different life. Suddenly it’s changed to something about accuracy instead of intricacy. Oh, orthotomeo is a Greek verb that means “to handle correctly or skillfully,” but the King James captures the Hebrew idiom much better – rightly dividing. What’s the difference between “rightly dividing” and “handling accurately?” Let’s think about it.
What comes to mind when you think about accuracy? If you’re a well-trained Greek thinker, accuracy will lead to concepts like correct, exact, error-free and precise. The processes of accuracy include meticulous care, conscientiousness, attention to detail and work without errors. In other words, one right way, one correct answer, one perfect interpretation. The Greek-trained mind wants the Truth (with a capital T) and that means no mistakes, no debate and no “opinions.” But is this what Paul has in mind? Does Paul instruct Timothy to get to the one right answer through exhaustive exegetical methods? I doubt it.
Sha’ul (Paul) is a Hebrew thinker. That means he employs the seven principles of Hebrew-rabbinic interpretation. To “rightly divide” is to understand the intricacies of the text at all of its different levels. And some of those levels are filled with opinion, debate and tension. That’s part of what it means to “divide” the text. I have to be able to cut it apart in ways that help me see everything that’s there. I simply cannot come up with one right answer. That’s impossible. God’s Word is far more complex, far deeper and far too mysterious to allow me to discover one answer. Only Greeks wants everything neatly tied down. The Hebrew people are too busy reveling in the magnificence of God to worry about tying everything down. They have a much better appreciation for human finitude.
OK, so Sha’ul wasn’t Greek. So what? Well, it might help if we understood the seven principles of rabbinic interpretation that he used before we start plowing through the words he wrote. After all, if we really want to understand Paul, we need to read him as Sha’ul, the Jewish theologian.
So, what are the seven principles? They are nothing like the kind of principles that you will find in most seminary classes on proper exegesis. Those classes are almost universally based on a Greek epistemology (how we know things). Hebrew doesn’t work that way. Here are the seven rabbinic principles:
1. Kal va-chomer (simple and complex, literally “light and heavy”) – reasoning from something known to something less known, from something obvious to something less obvious. This principle often employs the phrase “how much more.” You can see this principle at work in Yeshua’s statements about a father who gives to his son (Matthew 7:9-11) If an earthly father knows how to give good gifts, how much more will your heavenly Father know what to give.
2. Gezerah shavah (“equally cut”) – reasoning from an analogy of inference from one verse to another. A similarity in one passage is connected to the similarity in another passage.
3. Binyan av mikatuv echad (“building a teaching principle based on a verse”) – reasoning from a verse to a main proposition. In other words, finding a larger principle on the basis of a verse.
4. Binyan av mishnaic ketuvim (“building a teaching principle based on two verses”) – reasoning from two verses to a larger principle.
5. Kelal uferat-perat vekelal (“general and specific-specific and general”) – teaching from a general principle to a specific application, or from a specific application to a general principle.
6. Keyotza bo bamakom acher (“as comes from it in another place”) – teaching based on what is similar in another passage.
7. Devar halamed meinyano (“a word that is learned from its own issue”) – something that is learned from its own subject.
When Sha’ul instructed Timothy to “rightly divide”, what do you think he had in mind? Was it Greek logic, contextual historical-tradition analysis, form or source criticism? Hardly! Sha’ul wanted Timothy, a Greek proselyte, to learn the Hebrew way of thinking, to know how to use the seven principles through the four levels of Scripture (the PaRDeS – Pashat (simple), Remez (hint), D’rash (search) and Sod (hidden)). What has happened to us? We are so Greek that we think Scriptural interpretation is about clinical exegesis.
Boy, do we have a lot to learn.
Now you have a little hint (remez), so let’s look at these during the next week.
Topical Index: exegesis, hermeneutics, seven principles, orthotomeo, 2 Timothy 2:15
Pecado Adicional
3 de septiembre Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, Gálatas 5:19
Adulterio – recién estudiamos este mismo versículo. Entonces este versículo no incluía la palabra “adulterio-”La razón es porque la mejor edición de estudio de los manuscritos más antiguos del texto griego no contienen la palabra moicheia. Esta palabra la encontramos en el Textus Receptus, el texto griego disponible cuando se tradujo la versión inglesa del Rey Santiago (King James). Así que cuando comparas esa versión con las traducciones modernas, veras la diferencia. En las versiones más antiguas, como la Reina Valera, las obras de la carne incluyen adulterio. Las versiones modernas no lo incluyen. ¿No te parece conveniente? En 1611 quienes cometían adulterio no heredaban el Reino. Aparentemente hoy no tienen que preocuparse de esto.
¡Error! Aun si es agregado al texto, su historia es muy importante. Es la misma palabra que Jesús uso cuando hablo que la maldad procedía del corazón del hombre. En la traducción griega del Tanac, es la palabra que encontramos en Jeremías y Osea cuando los profetas dicen al pueblo de Dios que se han prostituido con otros dioses. Es una palabra fuerte y clara. Significa exactamente lo que creemos que significa – sexo ilícito con alguien casado con otro. Pero esta palabra es un poco más grande que el acto coital. También significa “seducir” o “ser seducido” y conlleva el sentido de utilizar el subterfugio y el engaño para controlar a otra persona. Aquí la palabra describe una de las acciones que es parte de un grupo mayor de acciones llamadas porneias. Este grupo mayor es la siguiente palabra en la lista.
Para comprender porque Jesús y Pablo incluyeron el adulterio en la lista de pecados separándonos de Dios, debemos saber un poco más sobre la cultura contemporánea del primer siglo. Los griegos veían el adulterio como un asunto unilateral. La prohibición de sexo ilícito con una persona casada se aplicaba básicamente solo a las mujeres. Los hombres podían mantener relaciones sexuales con otras mujeres solteras y estas acciones eran comunes en el mundo griego y romano. De hecho, la proliferación de las relaciones sexuales fuera del matrimonio era tan rampante que uno de los emperadores romanos emitió una ley contra este acto – una ley que no restringió en nada la costumbre.
El Tanac tiene mucho que decir sobre el adulterio. El mandamiento de Dios contra el adulterio establece el compromiso de ambos conyugues en el matrimonio como uno de los fundamentos más importantes de la vida comunitario. Yeshua se refiere a la intención de Dios cuando se ve confrontado por los fariseos en el tema del divorcio. La razón por la que se exige la fidelidad marital no solo es por la protección de la familia. La fidelidad marital también es la representación simbólica de la lealtad exclusiva a Dios. Como respetamos nuestros votos con otra persona es un reflejo de cuanto respetamos nuestros votos a Dios. Esta es la razón por la que los profetas utilizaron símbolos de fidelidad y adulterio para señalar la apostasía de Israel.
En la Tanac, el enfoque del adulterio es aun la mujer adultera. La obligación de fidelidad parece descansar en ella. Pero cuando Yeshua y Pablo utilizan esta palabra, evidencia n que el contexto apropiado involucra al hombre y la mujer conyugues en el matrimonio. Por primera vez en miles de años, las mujeres fueron otorgadas la misma responsabilidad y el mismo respeto que los hombres. Ningún lado tiene licencia para buscar relaciones sexuales con otra persona. El ideal de Dios del compromiso monógamo fue re-instaurado. Adicionalmente, Jesús amplifica el requerimiento al enseñar que el deseo lujurioso por otro era el equivalente a la explotación sexual. El adulterio no se confina al acto sexual físico. Era un asunto del corazón. En una cultura que considera la relación sexual como algo común igual que cualquier otro placer físico, este requerimiento separa radicalmente a los creyentes cristianos de sus contemporáneos. Las mujeres no debían ser menos respetadas que los hombres en cuanto el mandamiento divino incondicional de amar como amo Cristo. Las mujeres no son propiedad y no deben ser tratadas como tal. Los hombres deben exhibir la misma lealtad exclusiva a sus esposas que deben exhibir ante Su Dios. Las consecuencias de la violación de la intención de Dios son claras:
Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; mas á los fornicarios y á los adúlteros juzgará Dios (Hebreos 13:4)
Ahora que el adulterio no es la carga especial solo de las mujeres, los creyentes reciben claramente la instrucción que la participación en la seducción, en ser seducido, considerar o contemplar la seducción y, claro está, completar el acto de seducción es una afrenta directa al Dios que nos creo hombre y mujer. Circunda Su soberanía al proclamar (usualmente en secreto) que tengo el derecho de hacer lo que deseo con mi cuerpo. Eso, dice Pablo, es completamente errado. Dios te dio tu cuerpo. Es Su derecho decirte como debes tratarlo.
El Rey David sedujo a Betsabé. Violo la intención sagrada de Dios. Cuando fue confrontado y se arrepintió, no fue primero a Betsabé a pedir perdón. Fue ante Dios. Sabía que su pecado se levantaba cara a Dios. El adulterio es nuestro deseo de dictar a Dios como usaremos nuestros cuerpos. Ese es un “derecho” que no poseemos.
Adulterio, moicheia, matrimonio, Gálatas 5:19




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