La Dieta de San Pablo

29 de junio Antes bien, vístanse del Señor Jesucristo, y no piensen en proveer para las lujurias de la carne. Romanos 13:14


Proveer – Son las últimas diez libras. Iniciamos dietas para perder peso. Las primeras libras caen. Entonces nos invitan a una cena o salimos al cine o nos reunimos con amigos. Súbitamente nos confrontamos con un problema. EL menú no permite dietas. Todas esas ricuras que solíamos comer están ante nosotros. ¿Y ahora qué?

Pablo no supo nada de la dieta de carbohidratos, pero si conocía muy bien su plan alimenticio. Su dieta no tenía la pérdida de peso como meta y no comienza contando calorías. Comienza en la mente. La dieta espiritual de Pablo se basa en anticipaciones lujuriosas. Pablo nos dice que nos aseguremos contundentemente que no permitamos en lo más mínimo conductas de “por si acaso” que destruyeron una vez nuestras vidas.

El alcohólico que guarda solo una botella en la última gaveta solo por si los problemas lo agobian. El drogadicto que guarda el número telefónico de su proveedor solo por si tienen una noche muy mala. El hombre que guarda la foto de su antigua amante. La mujer que se aferra a un romance que pasó hace mucho tiempo. El hombre de negocios que esconde algún ingreso si reportar. El miembro de la iglesia que tiene una identidad secreta de chat que jura que nunca usará de nuevo. Puedes agregar tu propia “provisión”  a esta lista. Las mejores son los secretos guardados a plena vista. Como diría Stevie Ray, “Las cosas que solía hacer.”

Pablo dice “¡NO! Ni siquiera permitas la posibilidad más mínima.”  De hecho, la palabra griega es pronoian, una palabra derivada de “antes” y “pensar.” En otras palabras, no lo pienses anticipadamente. No planifiques para la posibilidad de lujuria (literalmente, sarkos – la carne)- Solo pensarlo provoca emociones que pueden hacerte tropezar. Darle vueltas en tu mente a esas cosas, anticipando que serán posibles una vez más, es un comportamiento muy peligroso. ¿Por qué? ¿Porque Dios no quiere que recuerdes placeres pasados con ternura nostálgica? ¿Es porque es un amo cruel que solo desea obediencia total a Su próxima orden? Claro que no. Pablo nos da esas instrucciones porque sabe que los propósitos perfectos de Dios trabajaron en tu vida como las mejores circunstancias posibles para ti. Dios te conforma a la imagen de Su Hijo. Ese proceso te aleja de acciones pecaminosas pasadas y de pecados anticipados futuros. Es un enfoque singular en la voluntad del Padre en tu vida. Aquí Pablo diría, “olvidando lo que queda atrás, avanza.” Si Pablo escribiese un libro sobre pérdida de peso, te diría que te alejes de los restaurantes, fiestas y teatros. Borraría todos los McDonald´s y prohibiría todas las meriendas. Pero como escribe sobre nuestro bienestar espiritual, tendrás que llenar tu propia lista de “no vayas allí.”

Estoy seguro que estás de acuerdo. Dios desea lo mejor para ti y lo orquesta todo para provocar lo que más te conviene en el cumplimiento de Sus propósitos. Pero eso requiere concentración en El y negación del yo. Anticipar comportamientos “por si acaso” es señal de incredulidad y desconfianza. Sencillamente no cabe. Así que no lo permitas.

Cada plan dietético es único al individuo porque cada uno de nosotros tiene una serie de inclinaciones y experiencias pasadas única. Pero en total todas son comunes a la experiencia humana. Así que apóyate en los demás. Comparte cargas.  Levántense mutuamente. Construye redes de seguridad en la comunidad. Estamos todos juntos en esto y en lo que tiene que ver con salud espiritual, todos necesitamos mucha ayuda.

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