Ley y Gracia: Explicando la Diferencia

Hoy recibí una solicitud apasionada por que explicara el porqué mi enseñanza sobre la ley y la gracia causaba consecuencias tan terribles a una persona en particular. La solicitud venía acompañada por un artículo por Dan Corner titulado “Mortal Galatanismo Reintroducido.” Con una construcción gramatical tan sorprendente, simplemente tuve que ver. Desafortunadamente, la mala interpretación de los temas Escriturales en Gálatas por el Sr. Corner invalida su argumento, pero puesto que su posición es expuesta con tanta frecuencia, pensé que valdría la pena demostrar por qué el Nuevo Testamento no dice lo que el declara que dice. Dicho sea de paso, el Sr. Corner no está solo en ésta posición. Muchos escritores cristianos de renombre avalan esta apreciación. Eso no la hace que la posición sea correcta. Solo confunde a la audiencia lectora. El verdadero problema con la perspectiva del Sr. Corner es la reinterpretación de las palabras de los autores del Nuevo Testamento además de la necesidad de ignorar completamente gran parte del texto.

En éste breve análisis, no los entretendré con referencias textuales. Una vez que comprendan lo que sucede, podrán revisar las referencias por si mismos – se aprende mejor que solo escuchando.

El Sr. Corner dice, “Ciertamente una de las mayores controversias del Cristianismo del Nuevo Testamento se centró alrededor de la necesidad de circuncidar a los Gentiles para salvación. Junto con este concepto impío radicaba la creencia que se debían observar los días santos judíos y los Sábados al igual que las leyes dietéticas, como en los días de Moisés. Esto no solo se convirtió en el tema del Concilio eclesiástico de Jerusalén (Hechos 15), sino que secciones diferentes del Nuevo Testamento también se escribieron posteriormente para corregir este gran problema de enseñanza falsa y mortal”

Consideremos esta declaración introductoria con cuidado. Primero, el “Cristianismo” del Nuevo Testamento es un anacronismo, eso es, es el uso de un concepto en una era que no existe hasta una era posterior. Es como decir que Faraón revisó su agenda electrónica para verificar su reunión con Moisés. No había agenda electrónica en el siglo doce AC, así como no existían “cristianos” hasta el primer siglo DC. Quienes creyeron que Yeshua era el Mesías se llamaron a sí mismos seguidores “del Camino” y eran considerados una secta dentro del judaísmo. El término cristiano era un desprecio, un insulto, utilizado por los opositores del “Camino.” No fue adaptado como designación de los seguidores de Yeshua hasta una era posterior a los apóstoles. Así que claramente, nadie en el Nuevo Testamento se llamaría miembro de una nueva religión llamada “cristianismo.” Sugerir que lo hicieron es imponer nuestro concepto de regreso al texto. En el primer siglo, los seguidores de Yeshua eran judíos o prosélitos al judaísmo. No existían cristianos como comprendemos el término hoy. Que ésta distinción se comprenda claramente es de importancia critica puesto que es sumamente fácil incorporar cualquier clase de desarrollos teológicos subsecuentes a los labios de los autores neo-testamentarios si comenzamos a llamarlos Cristianos.

Segundo, el argumento del Sr. Corner que la controversia principal de los gentiles se centraba alrededor de la circuncisión como necesaria para la salvación es simplemente erróneo. ¡Ningún judío creía que la circuncisión era necesaria para la salvación! La salvación era un acto de gracia de Dios. Siempre había sido un acto de gracia de Dios. No tiene nada que ver con las acciones de los hombres. Pablo lo hace abundantemente evidente en Romanos 4 con su análisis de la justicia imputada a Abraham, pero Pablo no es el único que promulga esta distinción. Habacuc es el ejemplo paradigmático en el Antiguo Testamento. El hombre justo viviera por fe. Podríamos proveer referencia tras referencia desde el Antiguo Testamento validando este punto, pero el hecho que Pablo utilice el Antiguo Testamento como base de este argumento en Romanos es suficiente prueba. La circuncisión no salva. Pero nunca había salvado, y todo judío que comprendía la Tora lo sabía. De hecho, si la circuncisión salvase entonces los sacrificios habrían sido innecesarios. Pero era evidente que los sacrificios eran necesarios. Los hombres circuncisos ofrecían sacrificios para el perdón de pecados. ¿Por qué habrían de hacerlo si eran salvos por la circuncisión? Esta carencia fatal de comprensión del lugar de la gracia y la circuncisión nos lleva a toda clase de errores exegéticos, como puedes imaginar.

El tema en Gálatas no es la salvación. Es sobre convertirse al judaísmo. Dibujemos la imagen. Con el anuncio de Pedro en Hechos 2, Dios deja abundantemente claro que llama a Si a los gentiles. Esto, claro está, debía ser el propósito inicial de la elección de Israel. Ellos debían ser la nación de sacerdotes (Éxodo). Ahora Dios les recuerda la obligación de convertirse en vehículo para alcanzar a las naciones. El profeta Joel dio este mensaje siglos antes que lo comprendiera Pedro. En el dia del gran sermón de Pedro (un anacronismo), 3000 hombres devotos (eso es, hombres que ya eran observantes de la Tora) reconocieron a Yeshua y se convirtieron en seguidores del Camino. Ellos no se hicieron cristianos. Permanecieron como judíos pero ahora aceptaban que Yeshua era el Mesías Judío. Pero pronto muchos gentiles se unieron a la comunidad de Judíos Mesiánicos. Algunos de estos gentiles entraron a la comunidad sin cumplir los rituales que previamente se habían esperado en el Judaísmo, en particular, la circuncisión. Esto creo un problema enorme. En el pasado, los legalistas judíos enseñaron que para ser un miembro de la comunidad que adoraba a YHWH, el Dios de Israel, un hombre debía hacer todo esfuerzo para ser como judión. Claro que esto también implicaba la circuncisión. Así que los prosélitos normalmente se circuncidaban, bautizaban y asumían todos los aspectos de la forma de vida judía en la medida de sus capacidades. Obviamente no podían nacer como judíos, pero podían emular y adoptar las prácticas judías. Cuando los gentiles comenzaron a entrar en la comunidad del Camino, algunos legalistas enseñaron que estos gentiles debían convertirse en judíos en cultura y practica para ser parte de la comunidad. Este no era un tema de salvación. El tema era quienes eran aceptables como miembros de la comunidad.

Pablo argumenta que estos legalistas están equivocados. La salvación es un regalo de gracia. No requiere circuncisión. Ni es necesario convertirse al judaísmo para pertenecer al a casa del Señor. Este es el mensaje claro a Pedro en la casa de Cornelio, un gentil romano. Dios escoge, no el Hombre. A ningún hombre le es permitido agregar condiciones a quienes escoge Dios. El argumento de Pablo es que el requerimiento adicional de convertirse al judaísmo para ser aceptado en el Reino de Dios es un error trágico. Eso es legalismo judío. Es ser rechazado. Los gentiles son aceptados en el Reino sobre exactamente las mismas bases que los judíos – por gracia (vea Habacuc).

Lo que esto significa para nuestra discusión es que Pablo no rechaza la necesidad de la observancia a la Tora. El rechaza la declaración que el hombre debe hacerse judío antes que Dios lo acepte. Judío o gentil, según Pablo, entran al Reino en exactamente la misma base. Pero esto no significa que Pablo rechaza la observancia de la Tora. Dado que la observancia de la Tora (guardar el Sábado, seguir regulaciones dietéticas, etc.) no tiene nada que ver con la salvación, la declaración que la salvación es únicamente por gracia no elimina la necesidad de guardar la Tora. Eso sería como decir que porque el carro tiene piloto automático no necesita pedal de freno. Los dos están relacionados, pero tienen propósitos completamente diferentes.

El Sr. Corner no ve esta distinción (obvia). Ha olvidado la mayor parte de su Antiguo Testamento. Ignora las palabras de los profetas, incluyendo la de Moisés, sobre el tema de la gracia. Permanece aparentemente desapercibido de que el Antiguo Testamento consistentemente enseña que la salvación se la operación de la gracia, no de obras. Adicionalmente, debe ignorar la declaración de Pablo de ser un judío practicante, observante de la Tora, una declaración que hace casi 20 años después de su experiencia en el camino a Damasco. El debe re-leer el rechazo categórico de Pedro a las comidas impuras en la visión del tejado. Si Pedro fuese “cristiano,” ¿Por qué rechazaría tajantemente comer esas cosas? Finalmente, el Sr. Corner tendría que reinterpretar los comentarios de Santiago en Hechos 15 cuando proclama que había miles de seguidores de Yeshua y que eran celosos de la Tora. Al confundir la salvación con la Ley, el Sr. Corner proclama que la Escritura tiene un solo propósito – el de salvar a alguien. Este error invalida todas las instrucciones de Dios sobre la vida del justo, eso es, como debemos comportarnos después que experimentamos la gracia electiva de Dios. Por tanto, el Sr. Corner aglomera toda la Escritura en una sola categoría y como resultado, cuando rechaza la circuncisión como medio de salvación, concluye defenestrando con ello todas las instrucciones sobre la vida del justo. ¿Debemos asumir que ya no aplican los Diez Mandamientos porque ahora estamos bajo la “gracia”? ¿Acaso Dios cambió de opinión sobre lo que significa vivir según Su palabra después que Yeshua murió en la cruz? Si Dios cambio de parecer, ¿entonces por qué Pablo, Pedro y Santiago continúan observando la vida según la Tora y esperan que otros también hagan lo mismo? Si Yeshua es nuestro modelo de vida, ¿estamos preparados para declarar que El no observó la Tora?

El Sr. Corner sostiene que los documentos posteriores del Nuevo Testamento fueron escritos para sobreponer enseñanzas “mortales” sobre el seguimiento de prácticas judías. Pero las tesis del Sr. Corner son huecas. Es evidente que ningún autor del Nuevo Testamento asevera que debemos seguir prácticas judías para ser salvos. ¡Ni los judíos creían tal cosa! El tema es si una persona puede o no puede ser usada por Dios en Su Reino sin ser judío. Si estudias la Biblia cuidadosamente, encontrarás que la respuesta es “Si” tan temprano como Agar, quién no era judía. Eliminar las instrucciones para la vida en justicia porque son incapaces de ver más allá del objetivo de “llegar al cielo” es herejía de primera orden. ¿Se contentaría el Sr. Corner si le dijese que estoy bajo la gracia y por eso me es permitido vivir como yo lo determine para mi mismo? Claro que no. Todo líder cristiano sabe y dice que Dios espera que vivamos según Su Palabra, pero desafortunadamente la mayoría de los líderes cristianos parecen creer que la Palabra de Dios comienza en Mateo. El Sr. Corner necesita leer su Biblia, no su doctrina eclesiástica.

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